En el moldeo por inyección, común para labware desechable, la temperatura del barril y molde debe controlarse con minuciosidad. Un sobrecalentamiento degrada el polímero, liberando gases nocivos o reduciendo su resistencia; un subcalentamiento causa llenado deficiente. Sensores de temperatura, equivalentes a la calibracion de termometros mexico, aseguran ciclos repetibles, esenciales para piezas higiénicas o de alta precisión.
En la fabricación de vidrio de laboratorio, predominantemente borosilicato, la temperatura determina la viscosidad del material fundido. El vidrio borosilicato requiere temperaturas específicas para su fusión y moldeado, generalmente entre 800 °C y 1200 °C, dependiendo de la etapa. Un termómetro permite monitorear estos rangos con precisión, evitando que el vidrio se enfríe demasiado rápido o se sobrecaliente, lo que podría causar burbujas, impurezas o una estructura desigual.