Una de las etapas más importantes es el recocido o annealing, donde el vidrio formado se enfría progresivamente para eliminar tensiones internas. El recocido ocurre típicamente entre 450 °C y 620 °C para borosilicato, manteniendo el vidrio en esta zona por horas o días, dependiendo del espesor. Sin medición precisa mediante termómetros o termopares, las tensiones residuales pueden causar roturas súbitas posteriores, especialmente en piezas expuestas a cambios térmicos en el laboratorio. El uso de la calibración de termómetro certificado garantiza una curva de enfriamiento regulada, aumentando la resistencia técnica y térmica del producto final.